¿Camiseta de España morada o azul? Por qué a veces tu cerebro ve colores diferentes

La nueva camiseta de la Selección española ya está aquí y con ella llega una polémica por la confusión entre el color azul y el morado que provoca la combinación en nuestra vista

Foto: La polémica camiseta de la Selección española. (EFE)

Desde hace años, la camiseta de la Selección española de fútbol se ha caracterizado por jugar con cinco colores: rojo, negro, amarillo, blanco y azul. Con combinaciones de todo tipo, algunas de lo más extrañas, estas han sido las tonalidades que han llenado nuestras equipaciones. Pero, para muchos, hoy ha llegado un nuevo color a esa paleta cromática, y no, no es una tonalidad cualquiera, y no, no ha gustado a muchos.

El morado, ese que se identifica siempre con la república española, ha hecho que la presentación de la nueva equipación de España se haya convertido en una guerra entre afines al ideal republicano y los que defienden la rojigualda. Aunque, en realidad, ese color en ningún momento ha sido usado por la marca alemana, la falta de visión de sus diseñadores ha provocado todo un cisma en el país. Y es que estas cosas hay que verlas también desde lejos, porque al hacerlo se observa claramente que se confunde el rojo y el azul provocando que el ojo humano lo vea como morado.

“La confusión está provocada por un efecto que se llama asimilación de colores y que se conoce desde hace cientos de años. En España se empezó a usar en las fábricas de tapices, que veían que si combinaban hilos muy finos de diferentes colores conseguían que desde lejos el ojo humano lo viera como un color totalmente distinto”, explica Julio Antonio Lillo Jover, profesor de Psicología en la Universidad Complutense de Madrid y coautor del libro ‘Percepción del color y daltonismos’.

A falta de que la marca dé una explicación, no sabemos si en este caso el efecto se hizo aposta, como en aquellas fábricas, o ha sido un error de cálculo de la marca, pero miles de usuarios ya han pedido en las redes sociales incluso el boicot a Adidas por lo que consideran una ofensa.

Lo cierto es que es muy raro que una persona dedicada a diseñar camisetas del nivel de la Selección española de fútbol pueda tener estos errores o no sepa lo que en España significa el morado pero, como comenta Lillo, al que no se puede echar la culpa es a tu ojo, porque el ver morado en vez de azul es un “resultado inevitable”.

“Todo sistema perceptivo tiene sus limitaciones, y el nuestro también. Pero no le puedes echar la culpa a tu cerebro porque es como si dijeses que tu ojo te engaña al ver la pantalla del ordenador blanca y no notar que está hecha de píxeles rojos, verdes y azules”, ejemplifica el profesor.

Imagen de Morata con la nueva camiseta. (RFEF)

Lejos de ser algo aislado, esto de la asimilación ocurre en todo tipo de situaciones. Hay ejemplos de sobra en los que es fácil observar el mismo efecto que nos hace ver el morado de la camiseta de España.

Una oda a la nostalgia

Fuera de la polémica, la camiseta, a pesar de que pueda parecer una broma de Adidas, es un homenaje, más o menos acertado, a la que llevó la selección en el Mundial de Estados Unidos de 1994, que, por cierto, no fue demasiado exitoso para nuestro país.

La diferencia entre aquella y esta está en la unión de los rombos, que justamente es lo que ha provocado la polémica y que viene muy bien para entender el efecto de la asimilación de colores. El tamaño y la combinación de los rombos en el diseño hace que el problema que existe en la nueva casaca no existiese en la antigua.

Aquella camiseta que lucieron jugadores como Luis Enrique, Hierro, Abelardo o Guardiola pasó a la historia como una de las más aplaudidas por el público español. Ahora, 13 años después, habrá que ver cómo acaba esta nueva versión que intentaba de nuevo ser un éxito de lo ‘retro’. ¿Adidas verá las críticas y la retirará? ¿Se convertirá en un símbolo como tantas otras camisetas polémicas?

Lo que está claro es que el efecto que han conseguido sus finas líneas ya la ha convertido en una equipación mítica, aunque haya sido sin querer. Al igual que muchos echarán para siempre pestes sobre ella, otros tantos la adquirirán sin pensárselo dos veces.

 

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